¿Qué pasó con la Cisterna Basílica tras la caída de Constantinopla? Su redescubrimiento

La Cisterna Basílica después de 1453: la historia de su redescubrimiento
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La caída de Constantinopla en 1453 marcó el comienzo de una nueva era imperial bajo el sultán otomano Mehmed II. Sin embargo, uno de los mayores monumentos subterráneos de la ciudad pronto desapareció de los registros oficiales.
Durante casi un siglo, la Cisterna Basílica desapareció de los mapas. Los habitantes locales seguían observando señales extrañas de la enorme reserva de agua situada bajo sus hogares.
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Olvidada bajo los cimientos de la ciudad otomana
Después de la conquista, los otomanos preferían el agua corriente en lugar del agua almacenada. Esta elección reflejaba las costumbres islámicas relacionadas con la higiene y las abluciones rituales. Los manantiales de montaña abastecían nuevas redes de agua, fuentes públicas (çeşme) y hammams. Las grandes cisternas bizantinas cerradas ya no eran necesarias.
Nuevos barrios fueron creciendo poco a poco sobre la cisterna olvidada. Las casas otomanas de madera, los jardines y las calles de piedra ocultaron su techo abovedado. Las autoridades imperiales siguieron adelante, pero los habitantes pronto se dieron cuenta de que algo extraño se encontraba bajo sus suelos.
Extrañas pistas bajo las casas de Sultanahmet
- Pozos dentro de las casas: Los propietarios abrían agujeros circulares en los suelos de sus sótanos. Bajaban cubos al oscuro espacio inferior y recogían agua fresca y fría.
- Peces en los sótanos: Algunos habitantes incluso sacaban peces vivos de debajo de sus casas. Esto creó un extraño misterio, ya que no se veía ningún río cerca.
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Petrus Gyllius y la búsqueda de antigüedades bizantinas
A mediados del siglo XVI, el rey Francisco I envió a Estambul al erudito y viajero francés Petrus Gyllius. Gyllius, también conocido como Pierre Gilles, buscaba textos bizantinos conservados, objetos antiguos y edificios históricos.
Mientras exploraba la zona histórica alrededor de Santa Sofía, Gyllius escuchó historias locales inusuales. Los habitantes de Sultanahmet bajaban cubos a través de trampillas para recoger agua. Algunos también pescaban carpas debajo de sus casas.
La idea de que hubiera peces viviendo debajo de las casas desconcertó a Gyllius. Decidió investigar personalmente aquellas extrañas historias.
Cómo Gyllius entró en la cisterna y la cartografió
- Entrada en el espacio subterráneo: Gyllius encontró una casa privada con una trampilla en el sótano. Bajó por una escalera hasta la oscura cámara situada debajo.
- El bosque subterráneo: La luz de sus antorchas reveló filas de columnas de mármol que se elevaban desde el agua. Parecían un bosque de piedra sumergido.
- Cartografía en barca: Gyllius alquiló una pequeña barca de remos y recorrió las zonas inundadas. Midió los muros exteriores y registró 336 columnas.
Gyllius describió el descubrimiento en su libro De Topographia Constantinopoleos. Su obra volvió a dar a conocer la Cisterna Basílica al mundo occidental.
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Restauraciones otomanas y la era moderna
Incluso después de que Gyllius la redescubriera, la cisterna permaneció húmeda y descuidada. En ocasiones, la gente utilizaba su agua para regar los jardines del Palacio de Topkapı. Los gobernantes otomanos también ordenaron reparaciones cuando la estructura necesitaba refuerzos.
- Siglo XVIII: El sultán Ahmed III pidió al arquitecto Mehmet Ağa que reforzara los muros que se estaban desplazando.
- Siglo XIX: El sultán Abdulhamid II ordenó importantes trabajos de restauración. Estas obras protegieron los cimientos de los temblores y del peso de la ciudad en expansión situada encima.
El redescubrimiento moderno de las cabezas de Medusa
A finales de la década de 1980, el Ayuntamiento Metropolitano de Estambul inició un importante proyecto de restauración. Los trabajadores retiraron toneladas de barro y sedimentos que se habían acumulado dentro de la cisterna.
Durante la limpieza, los trabajadores encontraron las cabezas de Medusa, enterradas durante mucho tiempo bajo dos columnas situadas en una esquina. Este descubrimiento ayudó a transformar una olvidada infraestructura hidráulica en uno de los lugares culturales más visitados de Estambul.
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De depósito de agua olvidado a monumento de Estambul
La historia del redescubrimiento de la Cisterna Basílica abarca varios siglos. El lugar comenzó como un importante depósito de agua bizantino. Más tarde desapareció bajo casas y jardines otomanos. Petrus Gyllius lo documentó y, posteriormente, los equipos de restauración lo prepararon para recibir visitantes.
Los pozos dentro de las casas, los peces de los sótanos, la exploración de Gyllius, las reparaciones otomanas y el descubrimiento de las cabezas de Medusa forman parte de su historia. Hoy los visitantes pueden explorar el monumento que permaneció oculto durante tanto tiempo.
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Reflexiones finales: redescubre la Cisterna Basílica
La Cisterna Basílica conserva testimonios de la ingeniería bizantina y de la evolución de la vida urbana de Estambul. Esta historia permanece oculta bajo las calles de Sultanahmet.
Antaño cubierta por casas y jardines, la cisterna es ahora uno de los monumentos históricos más memorables de Estambul. Los visitantes pueden caminar entre las mismas columnas de mármol que Gyllius exploró en barca hace siglos.
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